AnnaMagnani.jpgLa sociedad patriarcal y capitalista en que vivimos esta organizada en torno a la familia como espacio de reproducción social, y a la pareja como su germen.

La visibilidad de opciones no heterosexuales, la superación (de facto) de la monogamia, y la evidencia de la volatilidad de las relaciones de pareja, no ha puesto es cuestión en modelo, sólo ha supuesto la aparición de nuevas variantes para un mismo molde.

En el siglo XXI, la sociedad continúa funcionando como si permanecer en pareja durante toda la vida adulta fuera el estado natural, presentando a las personas que no lo

están, como si se tratara de un estado pasajero y, por supuesto, carencial.

Detrás de la imposición de la pareja como espacio para la convivencia, el cuidado, la sexualidad y el desarrollo material y logístico de la vida, se encuentra un mandato capitalista, relacionado directamente con la sustentación del sistema, pero -sobre todo- un mandato patriarcal.

Las mujeres “solas” son raras, resultan una amenaza, desconciertan e incomodan y son constantemente cuestionadas por serlo